Las Fiestas son lisa y llanamente una tortura que hay que soportar una vez por año. Como los chequeos médicos, las Creamfields y los discos de Calamaro. Está bueno recibir regalos, pero no está bueno soportar... todo lo demás. Es como hacer un 69 con un traba, por un lado no se puede negar que da cierto placer, pero por el otro te estás comiendo un chotazo.
Como la gran mayoría de los que leen y escriben blogs, yo trabajo en una oficina. Es decir, a diario me relaciono con mujeres de todas las edades, formas y tonelajes. Como es de esperarse, siendo yo un tipo tan inteligente y carismático, nunca me faltan un par de trolas que me quieren ordeñar el ganso a toda costa. Con el resto de las mujeres, me manejo con un respeto absoluto. En primer lugar porque así se nos hace mas corto el día a todos, y en segundo, porque uno nunca sabe a quien va tener que pedirle dinero o un pete en el futuro.
Sin embargo, hasta las mujeres relativamente soportables, de vez en cuando se transforman en unas arpías histéricas que todo hombre que haya tenido madre, hermana, novia, amante de los jueves, o cobayo hembra, conoce a la perfección. La misma mina que un día se ofrece para comprar bizcochitos y hacer mates, puede al día siguiente provocarte un esguince de bolas con sus histeriqueadas. Sin que se le mueva un pelo.
"Se puede saber quien me movió el mouse? EH? EH? Quién me movió el mouse? Me acuerdo patente que el puntero estaba en otro lado cuando me fui al baño. Y ese teléfono? Porqué suena tan fuerte ese teléfono? NO ATIENDE NADIE?...."
Por supuesto, esta locura continúa, pero luego de los primeros 30 segundos de tortura, el cerebro masculino hace un apagado automático de emergencia y no escucha absolutamente más nada por al menos 15 minutos. El hombre inexperto -como son la mayoría- se desorienta facilmente y no entiende muy bien que carajo está pasando. Yo, en cambio, enseguida entiendo el porqué de estas reacciones:
¡Le vino!
Esto es así: Aparentemente las mujeres tienen un ciclo hormonal. Nunca en la putísima vida al hombre le interesaron las hormonas de la mujer, con excepción quizás, de aquellas que hacen que se calienten, o quizás también las que hacen que cocinen napolitanas con puré.
Cada 28 días, a las mujeres se les abre una compuerta que libera una catarata de hormonas, transformando a una mujer promedio, en una bruja insoportable, gritona, llorona y contestataria. Estadísticamente hablando, si trabajamos con 10 mujeres en la oficina, las probabilidades de alguna este pasando por el período ininterrumpido de malcogidez, es casi del 100%. Y uno que va a trabajar con la suprema ilusión de que nadie rompa las pelotas, termina por asumir que nunca va a haber un día de paz. A menos que todas sean reemplazadas por robots, lo cual tampoco estaría tan bueno porque -salvo algunos modelos japoneses- ninguno tiene tetas decentes.
Ni hablar del que tomó la desafortunada decisión de convivir con una mujer. Esos días son el infierno mismo. Se ponen insufribles, y cualquier nimiedad, puede ser el detonante de una inmisericorde tortura:
"Vení que vamos a charlar que nunca estamos juntos" "¿Podés apagar la PlayStation y sentarte a comer?" "¡A ver si te lavás los dientes de una puta vez!" "¡Meá adentro del inodoro, por Dios!" "¿Sacaste turno para el (inserte especialista aquí)?" "¡Por ahi no que duele!" "¡Sacala que me cago!"
Ni hablemos de la lista interminable de reclamos absurdos por detalles ínfimos: Que no notaste el medio tono que se bajó en la tintura, ni que se cortó el pelo, ni que se puso lentes de contacto verdes, ni que perdió un brazo abajo del Sarmiento. Todos sabemos perfectamente que lo único que podríamos llegar a notar, es que se clavaron unos implantes mamarios tamaño King Size, cosa que rara vez sucede.
Solo porque a ellas les viene y a nosotros no, tenemos que soportarlas? Es una injusticia. Odio las injusticias. Para colmo, el argumento típico para justificar los maltratos es: "Los hombres no soportarían ni un día que se les inflen las bolas y les salga sangre por el chino tuerto. ¡Ni un día!". Por supuesto, este argumento se cae a pedazos al releer todo lo anteriormente expuesto. ¡Somos capaces de soportar esa tortura y muchísimo más!
Además, si los hombres tuviesen menstruación, y las mujeres no, habríamos sido lo suficientemente vivos como para que la misma sea un acontecimiento totalmente envidiable, del cual incluso se podría presumir. Competiríamos entre nosotros para ver a quien le baja más, en un claro acto de virilidad. Tendríamos fiestas religiosas para honrar el período. El gobierno nos daría cinco días de asueto todos los meses, y las mujeres tendrían que trabajar normalmente. El síndrome pre-menstrual sería un importante atenuante para casi cualquier delito. Habríamos convencido a las mujeres desde el primer momento, de que el olor a puerto es lo más sexy del mundo. Los tampones y toallitas estarían subsidiados por el gobierno. Una vez por año se festejaría el "Día del Coagulito" A TODO TRAPO. Carros alegóricos con falos escupiendo sangre a borbotones, fuegos artificiales, explosiones y minas en bolas. Como Dios manda. Las mujeres que hicieron con todo ese potencial? Nada. Y la culpa es nuestra?
No Señor, esto se acaba ahora, utilizando un sencillo método que les voy a explicar:
IMPORTANTE: Exito garantizado en menos de dos meses. Ninguna mujer fue lastimada durante los testeos de laboratorio. En caso de convivir con una mujer, se deberá tener la precaución de practicar las siguientes técnicas después de mantener relaciones sexuales. Sin excepción.
A partir de ahora, durante 2 (dos) días al mes, vamos a ponernos igual de insufribles que ellas. Pongamos cara de culo sin motivo aparente, encerremonos en el baño dos horas, lloremos el perrito que se nos murió cuando teniamos 7 años, contestemos con monosílabos, y por sobre todos, tal y como hacen ellas, peguemos adonde más duele:
"Gorda, ahora que te miro... me parece a mi o estás cada dia mas varicosa?" "Upa! Mirá ese pozo de celulitis! Parece una falla geográfica" "Parecés un pochoclo" "Ese desodorante que te pusiste desprende un atrapante olor a traba de Constitución"
Por supuesto, van a poner el grito en el cielo, van a llorar, patalear y amenazar con dejarnos. No se preocupen. Van a fracasar como siempre. Nunca nadie escuchó lo que tiene para decir una mujer después que pasó la parte del polvo.
Luego de dos días, actuar como si nada hubiese pasado. Repetir hasta obtener resultados deseados.
Podría rendirme. Si, podría. Cuanto aguanta el espíritu? En que momento se rompe? Podría quebrarme y abandonar, darme por vencido. Pero no. Nunca. Jamás.
Estoy atado a una silla. Soy prisionero de dos personas a las que nunca vi en mi vida. Dos mujeres. Las tengo enfrente, se hablan entre si. Me miran. Vuelven a hablar. Susurran. No alcanzo a escuchar lo que dicen. Me vuelven a mirar.
-Esto no es necesario, puede terminar cuando quieras, Diego -dice la mayor.
Yo solo la miro y sonrio. Estoy sentado, con la cabeza gacha, mirando hacia el piso. Cuando me hablan solo levanto los ojos y sonrio. Las miro y empiezo a reirme a carcajadas. Como un loco. La menor me golpea con el puño cerrado.
-Ríndite. No tiene sentido que sigas!
Sigo sonriendo. Mis labios están llenos de sangre. Mis dientes tambien, están completamente rojos. Siento el sabor de la sangre.
-Está bien -digo, impostando una cara de resignación- voy a decirles adonde pueden encontrarlo.
Comienzo a balbucear en voz baja, de forma casi imperceptible, y cuando ambas están lo suficientemente cerca, vuelvo a sonreir y las escupo.
-Jamás, malditas bastardas! Jamás lo entregaré!
La que me golpea ahora es la mayor. Con un odio puro y palpable, absolutamente visceral. Me golpea varias veces. Está clarísimo: independientemente de cual sea el objetivo; el odio, la venganza, el resentimiento y el deseo, son móviles infinítamente mas poderosos que la bondad, la comprensión, el perdón o el amor.
-Adonde están ahora tus admiradores? Adonde están tus amiguitos ahora? -me provoca la menor- -Esta guerra es mia. Siempre fue asi. Siempre estuve solo. -Porqué lo haces? Se puede saber porque?-interrogó la mayor -Porque a diferencia del resto, yo SI puedo hacerlo, perra!
Se miran entre ellas una vez más. Todavía creen tener la suerte de su lado. Suerte... esos pequeños puntitos de luz que la humanidad ha llamado "suerte". Puntos que de vez en cuando nos iluminan, hasta que alguna fuerza superior hunde nuestras precarias balsas hechas de certezas y convicciones, y nos arroja a la mismísima mierda, dejándonos totalmente desnudos, hambrientos y desamparados. La vida es un montón de oscuridad, apuñalada de vez en cuando por un puntito de luz. Un mísero punto de luz, puede más que las más espesa oscuridad.
Las vuelvo a mirar, y estallo en carcajadas. No puedo parar de reírme. Un puntero láser acaricia la frente de la mayor. Un mísero puntito de luz rojo... Alguien ha venido a rescatarme.
En un abrir y cerrar de ojos, la mayor de las mujeres yace en el piso, muerta. La más joven logra escapar. Me levanto, me cuesta caminar, estuve quince dias encerrado e inmóvil. Me ayudan a subir las escaleras del sótano. Es de día. El aire huele al libertad... y venganza.
No querían darme muerte, querían vencerme. No lo lograron. El manuscrito todavía está en mi poder.
El domingo me levanté temprano. Lo suficientemente temprano como para preparar el mate, y leer el diario en paz. Después de una semana de mucho trabajo, me quería poner al día. Aparentemente el matrimonio homosexual, es uno de los temas actuales más controvertidos. Por supuesto, la Iglesia se opone rotundamente. "En contra de Dios", "Destrucción de la familia" y "Antinatural", son algunos de los patéticos argumentos que manejan para tratar de convencernos de que discriminar, no es discriminar. Sigo leyendo, y mientras me indigno, siento un escalofrío. Una vocecita me susurra al oído:
-¿Siempre lo mismo, no?
Tengo un diablito sentado en el hombro izquierdo. Lo reconozco, ya lo vi antes. No recuerdo exactamente cuando, pero fue hace mucho tiempo.
-¿Que hacés vos acá? - le dije preocupado. No quería que mi novia lo viese. -Quedate tranquilo que está durmiendo -dijo mirándola- Quiero leer el diario. ¿Alguna novedad? -Emmm... Los putos se quieren casar, y la Iglesia les pone palos en la rueda. Dicen que es enfermizo y antinatural. -Típico. Creé lo que yo creo, o sos una mala persona. -Exacto. Por suerte el mundo ya no se rige por dicotomías tan pelotudas. Esta gente no salió del medioevo. Todavía pretenden que todos amoldemos la conducta a las interpretaciones de un libro de cuentos.
El diablito sonrió. Se le dibujó una mueca de complicidad en el rostro, y dijo:
-La Iglesia, los curas, los putos, el sexo... te suena?
Solo hace falta una chispa para encender el motor de la memoria. Es increíble como uno no se olvida de las cosas que se olvida. En un segundo las imágenes, los sonidos y los olores se me amontonan con una vigencia pasmosa. En un abrir y cerrar de ojos viajo a 1999. Estoy ahí, me transporté. Estoy cursando 5to año del secundario en un colegio católico, aburrido en medio de una clase de catequesis precedida por el teólogo José Luis Vega. Luego de negarse a darnos clases de educación sexual, la institución nos envía a este señor, que se dispone a explicarnos científicamente porque Dios existe, y porque hay que llegar virgen al matrimonio.
Después de fumarme durante una hora una densidad de pelotudeces por segundo que desafiaban los límites de la lógica, el tipo dice las palabras mágicas que liberan toda mi furia:
-Bueno chicos, ahora voy a responder preguntas. Eso si, no les voy a responder en forma personal, si no que les voy a responder tal y como respondería la Iglesia.
Quiero putearlo, pero por algún motivo, la dimensión de lo que acabo de entender me deja atrofiado de palabras: Es todo mentira. Todo es una puta mentira. Miro para todos los costados. Nadie parece haberse dado cuenta del detalle. El tipo acaba de aclarar, lisa y llanamente, que ni él cree en lo que está por decir.
Las preguntas de mis compañeros no se hacen esperar. Tampoco las respuestas "de la Iglesia". Cuando me quiero acordar, estoy en el medio de una orgía de dudas, mentiras, excusas, eufemismos, ignorancia y prejuicios. Nos están rompiendo el orto en nombre de Dios. Me toca hacer una pregunta a mi.
-A ver si entiendo bien. La Iglesia no avala el uso de preservativos. Nos piden que no tengamos relaciones hasta el matrimonio, en contra de toda naturaleza conocida. Ok, perfecto. Supongamos que mi esposa y yo, llegamos vírgenes al matrimonio. Pero resulta ser que por una transfusión de sangre, mi esposa se contagió de HIV. Luego de casarme, estaría autorizado a usar preservativos, verdad? -No, tampoco. No se puede usar preservativos bajo ninguna circunstancia. Si vos realmente amás a la otra persona y a Dios, tenés que dejar en sus manos tu futuro.
Después de semejante declaración, uno solo espera ser testigo de una debacle: sangre, vísceras desparramadas, disparos, gritos de dolor, antorchas prendiendo fuego el lugar, alguien encendiendo una hoguera...
Pero nada.
El tipo siguió con otra pregunta, y yo quedé desparramado en un pupitre, sin saber que hacer. Tuve una revelación inmensa: si hay algo más peligroso en el mundo que un montón de fanáticos haciendo cagadas, es un montón de fanáticos haciendo cagadas sin mala intención. Es decir, convencidos de estar haciendo el bien.
Ese fue el día que dejé de creer en la Iglesia. Definitivamente. Yo puedo entender perfectamente a las personas que se aferran a una religión, a un resumen bancario, o a un equipo de fútbol. Después de todo, esto es un naufragio, y de algo hay que aferrarse. Lo que no me explico es porque esos tipos pretenden que todos nos aferremos del mismo mástil.
La Iglesia dice que no aprueba la educación sexual, ni el uso de condones porque esto sería incitar a la lujuria, la fornicación y la promiscuidad. No aprueba el matrimonio homosexual porque va a destruir a la familia. O sea, es preferible ocultarle a nuestros niños y jóvenes todo -y en especial si de materia sexual se trata- y condenar el matrimonio homosexual, que educar. Es lógico, ocultando todo, y haciendo que el mundo sea cada vez mas ignorante, van a desaparecer los embarazos no deseados, el SIDA y los putos.
Miré hacia la cama y mi novia aún dormía. Vestía solo ropa interior y una remera. Me pareció una imagen tan hermosa que decidí prepararle el desayuno. Me puse el Ipod y salí a comprar facturas. Me encanta caminar escuchando música. Es como si de pronto la existencia tuviese banda de sonido. Puse el disco "1987" de Whitesnake.
A mitad de camino, me senté en el pasto de una plaza y observé a mi alrededor. Había energía, naturaleza, melodía. No encontré a la religión por ningún lado. La religión es una gran palabra sin sentido. El camino más corto a ningún lado. No sé bien cual es el sentido de la vida. Pero me juego las bolas que incluye el poder elegir el amor, la sexualidad, y la felicidad que uno quiera, sin que nadie te juzgue por ello. Tomar decisiones, jugársela, equivocarse, caerse y levantarse. Religión es supeditar todo a las reglas de Dios. Pero ojo! no al Dios de todos. ¡De ninguna manera! Siempre al Dios mezquino, vengativo y parcial que ellos inventaron. Religión es tener fe, mucha fe. Y que es tener fe? Tener fe es desear algo con todas las fuerzas, cerrar los ojos y pedírselo a Dios para que se cumpla. A que Dios? Que es Dios? Se puede saber que carajo es Dios?
-...Dios es el tipo que te ignora - dijo el diablito.
Otra vez estaba sentado en mi hombro. Asentí con un gesto y escuché como David Coverdale me susurraba al oído:
No se adonde voy, pero se muy bien donde he estado, atrapado entre promesas de canciones de ayer. He decidido no perder más tiempo. Aquí voy de nuevo...
Volví a mirar alrededor. Los chicos jugaban, los pájaros cantaban, el sol brillaba. A diez metros mío dos chicas se besaban con un cariño increíble. Sin obscenidad, sin exhibicionismo, sin miedo. No había cerca ningún imbécil para molestarlas.
Estaban en la Iglesia, perdiéndose todos los milagros.
Nota: Vale aclarar que José Luis Vega existe (o existió al menos) y que esa clase, y esa pregunta, también. Es todo real. La respuesta, aunque cueste creerlo, también. Para los que quieran leer un artículo realmente EXCELENTE sobre el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, les dejo este artículo del periodista BrunoBimbi
Les dejo un regalito de Viernes... Hace un tiempito publiqué la Parte 1 de este video acá. Acabo de terminar de subtitular la segunda parte, asi que se las dejo para que se rian un rato. Para ahorrar tiempo a los que no vieron la primer parte, dejo ambas.
Odio a la televisión argentina. Hace años firmé los papeles de divorcio. Mi separación fue fruto de años de maltrato, mucha mierda y mucha mediocridad. Mucha mala sangre que no supo hallar sosiego en algunos pocos momentos de creatividad como "Sol Negro" u "Okupas".
He aquí una lista de las peores basofias que nos ha dado nuestra tele: (Esta lista también puede utilizarse como nota suicida, bajo el título: "Razones por las que me rajo un tiro en la cabeza")
Grande Pá!
Naranja y Media (Guillermo Francella)
Verano del 98' (que duró como 3 años)
Costumbres Argentinas
Poliladron
Carola Casini
Campeones de la vida
El sodero de mi vida
Franco Buenaventura: El Profe
Los Roldán
Son de fierro
Padre Coraje
Gasoleros
Resistiré
Montecristo
Por supuesto, la lista es mucho más extensa, pero en este momento mi umbral de sanidad solo me permite recordar estos espeluznantes casos de maltrato psicológico.
Resulta que por alguna conspiración cósmica, la semana pasada me quedé sin cable y se me rompió el dvd. Tras una semana entera sin cable, estoy en condiciones de afirmar que la televisión abierta es claramente una poronga sin precedentes. Primero me alegré al comprobar que me perdí los últimos cuatro saltos evolutivos de los yogures, las toallitas femeninas, los shampoo, los jabones en polvo y los detergentes, pero que en realidad, no me perdí absolutamente de nada. Hace décadas que todos alcanzaron el tope de nutrición, absorvencia, reparación capilar y megablancura. Hoy, con una gota de detergente podés desengrasar un millon de platos, dos millones de cubiertos, o la cabeza del Pity Alvarez.
Como podrán imaginar, me pasé la semana entera puteando a Tinelli y su Guerra de Vedettes -edición 1977 reloaded- a la docena de programas que lo retrasmiten, al subnormal de Guido Casca, a la limitada de Susana Giménez, al delirante Chiche Gelblung, a Mariano Grondona, a esa pobre imitación de CQC que conduce Ernestina Pais, a las novelas (todas) y a los realities (todos).
Después de 4 dias de ver porquería tras porquería, justo cuando empezaba a sentir que ya había tocado fondo, cuando pensé que nada podía ser peor, no va que sintonizo Justo a Tiempo!
Justo a Tiempo, es una verdadera oda al pijoteo, y Julián Weich es un sorete cuyas dimensiones hubiesen podido abrir de lado a lado el casco del Titanic en caso de impacto. Si, Julián Weich, ese retardado que hasta hace no mucho cantaba "los sapitos hacen umm ahh umm". Este enfermo, que hace rato pasó la barrera de los cuarenta, sigue robando con las monigotadas que lo consagraron hace más de 20 años en La banda del Golden Rocket.
Primero, aproximadamente cien mil pelotudos por noche -que seguramente tienen sueldos por debajo de la canasta básica- mandan mensajes a razón de $3.50 c/u para participar de un sorteo. Si salen sorteados, el ratonazo de Weich los llama y les hace 4 preguntas de cultura general. Por cada respuesta correcta, se les paga... un servicio! Luz, gas, telefono, y ABL! Pero me cago en la putísima madre! Facturan $350.000 por noche solo en sms y te garpan el gas! Que clase de moishe ideó esta locura? Hay que emparedarlo ya!
Después -no entendí muy bien como- uno de los participantes de la tribuna terminó adentro de un auto 0km que giraba sin control con unas 200 llaves adentro. Si el tipo lograba encontrar la llave -anoten esto por favor- en menos de un minuto, automáticamente se hacia acreedor del mismo, y yo volvía de una patada en el orto a la secundaria a recursar Estadística I.
Sin haberme recuperado del todo, me encuentro que en la pantalla aparece Fierita, Tuqui, y Zaira Nara. Noté que algo en mi interior se empezaba a romper. Probablemente era el esfínter. Nunca, pero nunca en la vida sentí tanta vergüenza ajena. Tres pelotudos haciendo un pasaplatos! Y por cuanto? Mugrosos $300. Casi me muero por pérdida total de las ganas de vivir. Me salvé de pedo. Estuve 80% muerto en un momento. Se los juro.
Y para rematarla, llegamos al juego del billete de $2. Yo no tenia la menor idea de que se trataba esta locura. Resulta ser que el tipo sortea un nº de billete de 2 pesos. El que más se acerca, gana. Agarro la billetera, saco un billete de $2 y lo miro. Tiene el número 01358963J. Hago cuentas rápidas y hay aproximadamente... 1000 millones de combinaciones posibles. O sea, tengo mas posibilidades de ser canonizado que de embocar el billete. Se comunican con el ganador del sorteo anterior, y milagrosamente, el tipo estuvo a menos de mil números del billete! Mil números entre 1000 millones! Debo reconocer que semejante evento me arrancó un lagrimón. Sentí por un momento que la humanidad podía cambiar. Que la paz mundial, era posible. Que no todo estaba perdido... Me acomodé en la silla conmovido, preguntándome: "Le darán 100 lucas o un departamento?". Entonces Weich, le dice: "Bueno, te ganaste $1000!!! Felicitaciones" Ahi mismo me dí vuelta, le reventé el tobillo de una patada a mi abuela de 87 años y salí a putear a la calle a los alaridos. Como mierda puede ser!? Yo tengo que romper todo! No puedo más! $1000 de mierda? Quién es el insano responsable de esto? Cuando me pude calmar un poco, junte coraje y pregunté: "Y si embocás el número exacto?" Te ganás una puta motoneta china! Estamos todos locos? Tengo que salir a matar gente ya! Como este tipo está vivo todavia? Como lo dejan seguir? Como... como....
Lo siguiente que recuerdo, es despertarme en un hospital. Ni bien levante la cabeza se me acercó una enfermera.
-Adonde estoy? -En el Hospital. Tuviste un pico de stress importante. Ahora tenés que descansar. Te prendo la tele?
Trabajar en verano con mujeres en la oficina, es un calvario. Ni bien te descuidás, te bajan el aire acondicionado, aunque haga 1º grado menos que en el infierno, porque les pega "justo en la nuca".