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martes, 29 de septiembre de 2009

El Manual de las Mujeres: La Infidelidad

Habiendo sobrevivido a un atentado terrorista y dos mujeres-bomba que intentaron apagar mi voz, vuelvo a hacer entrega de este manual.

Si estás cansado de naufragar en ese campo minado llamado "mujer", si no la ponés ni en el agua y temés morirte ahogado en tu propia polución nocturna, si no sabés como hacer para que tu novia te pegue una regia lustrada mientras sintonizás alguna repetición de Rompeportones...
Si todo lo demás falló....
Leé las instrucciones.

Parte I - Parte II - Parte III

Parte IV
"La Infidelidad":


Cuando nuestros antepasados todavía se colgaban de las ramas y vivían en cuevas, utilizaban el siguiente razonamiento:
Hay que preservar la raza. Para preservar la raza hay que hacer muchos monitos bebés. Para hacer monitos bebés hay que encontrar monas fértiles. Y cuales son las monas fértiles? Las monas tetonas, caderonas, y jóvenes.
Entonces los monos vivían correteando a las monas y les bajaban la caña libre y felizmente entre los arbustos. A mayor cantidad de monas empomadas, mejor.
Por otro lado, las monas tenian las bolas llenas de cargar con el monito bebé, limpiar taparrabos cagados, bancarse que la mona suegra les diga como preparar las milangas de mamut para que le gusten al nene, e incluso soportar que papá mono desaparezca 3 o 4 dias y vuelva con olor a coco fermentado y rouge.
Hartas de ver a los pobres monos divertirse sanamente, hicieron algo que nunca pudieron repetir a lo largo de la historia: Se pusieron de acuerdo. Fruto de un despótico y bochornoso pacto, las monas empezaron a dejársela poner unicamente por monos fuertes, estables y protectores.

Hay quienes dicen que esto perdura hasta nuestros días. Por supuesto, yo no soy quien para refutarlo, porque yo siempre respeto las opiniones de los demás cuando coinciden con las mías.
Por otro lado, hay quienes intentan rebatir este argumento con la "socialización". Robert Levine -creador del concepto- básicamente dice que los individuos pueden abstraerse de sus instintos para cumplir las normas morales establecidas. Seguramente a este simpático señor nunca se le erectó por la vibración del bondi, nunca se le fugó un picante flato en el subte, y nunca puteó contra Dios y María Santísima al ver que a la novia le habia bajado justo el primer día de vacaciones.
Hay mecanismos en el cerebro que exceden al razonamiento, a la voluntad y a las costumbres. Porque? Porque son instintos básicos que llevan ahi millones de años, y no alcanzan algunos pocos miles de moralidad de pacotilla para opacarlos del todo.

Es muy importante entender estos mecanismos, porque no existen las personas fieles o infieles. La fidelidad es una circunstancia, no una forma de ser.
Si una persona realmente nunca fue infiel, es sencillamente porque nunca estuvo ante una situación en la que los sentimientos, el instinto, o la calentura, la desborde al punto de no poder decir que no. Yo no sé si todas las personas tienen su "precio", pero estoy seguro que la mayoría si. Cual es la situación en la que no podés decir que no? Dependerá de cada uno.

Ningun varón bien nacido, por más enamorado que esté, se negaría a participar en una orgía de colegialas rusas. En realidad, la mayoría estaría en condiciones de amputarse ambos testículos y depilar a Zulma Lobato a cambio de conseguirlo. De la misma forma, ninguna mujer le diría que no, por ejemplo, a Brad Pitt.
Ustedes dirán que este ejemplo es muy extremo. Ok, cuantos menos extremo tiene que ser para entrar en el terreno de lo posible? Les aseguro que con mucho menos alcanza.

Para que un tipo tenga ganas de encamarse con una mina, alcanza y sobra con que esté buena. Y a veces ni siquiera eso, porque las mujeres feas no existen: existen las copas de menos.
Seamos sinceros, cualquier tipo siempre va a preferir a una diosa frígida, que a la más gauchita de las inclavables.
Si un tipo en pareja se calienta con una mina y esta le da calce, se internan en un telo, hacen la chanchada, y que te vaya bien, hasta la próxima. Cuando el tipo llega a la casa, le da un beso a la mujer, y aquí no ha pasado nada. Pese a la creencia popular, los casos de tipos que dejan a su mujer por la amante, son contados con los dedos de una mano.

En cambio a las mujeres, esto no les pasa. Si bien ellas también se fijan en el aspecto físico, para que pase algo con un tipo, tiene que haber algo más. Se les tiene que mover el piso por otro lado. Puede ser por el lado de la ternura, de la inteligencia, del carisma, de la plata, de la cultura, la experiencia, y un etcétera interminable.
Por supuesto, hay minas que son infieles por deporte. Si estás recién conociendo a tu novia, y basado en tu observación y en tus experiencias anteriores, empezás a manejar claros indicios de que le detonaron una mina antipersonal del Vietcong en la cajeta, no solo por el tamaño, si no por el color y aspecto de explosión, ponele la firma que te das vuelta y apaga la luz para que se la coja el cuco.
Por suerte o por desgracia (depende quién lo analice) estas mujeres son las menos.

Lo que los hombres tenemos que entender, es que cualquiera puede ser el enemigo. Error gravísimo pensar: "Ese salame con esa cara no puede competir conmigo".
Las pelotas.
Si a vos se te entrega un bagrecito, pensás: "¿Como la voy a cornear a mi novia con este mandril? Si parece un koinnor pero blandito!"
El problema es que a las mujeres se les puede llegar por muchos otros lados. Un consejo paternal, una demostración de sensibilidad, una personalidad magnética, o incluso un chiste bien tirado, puede alcanzar y sobrar, para que una mina se enganche.

Pese a que muchas veces se maten por disimularlo, las mujeres son muy, pero muy vivas. Antes de que pase algo con otro, lo van a pensar mil veces. Si llegás a tener la mala suerte de que en la ecuación, el otro suma más puntos que vos -por lo que sea- te vas a despertar un día y no vas a entender porque carajo está confundida y necesita un tiempo.
Pobres pelotudos los que piensan que su novia jamás, bajo ninguna circunstancia los engañaría.

Pensá en lo peor que te podría pasar. Que se yo... entrar a tu habitación y encontrar a tu novia enfiestada con tu mejor amigo, tu hermano y el Teto Medina. Pensá en lo peor. Bueno, eso que te acabás de imaginar, puede pasar.
Yo pesimista? No, no soy pesimista. Yo soy un optimista bien informado.
Es probable que no te pase, como tampoco es probable que te caiga un rayo en la cabeza. Pero hay gente a la que le pasa. Las probabilidades son mínimas, pero están ahi.
Si hay algo peor a vivir una situación de mierda, es que esa situación te agarre totalmente en bolas.
Todas las mujeres pueden ser infieles.

Gordo, puto, feo, viejo, bizco, nerd, pendejo...

Cualquiera puede ser el enemigo.



Próxima entrega: "Cagamos... Le vino!"