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viernes, 15 de mayo de 2015

Putas

Parece ser que el último grito de la moda pelotuda, es el de las feministas. Es bien sabido que me interesan muy poco las tendencias femeninas, salvo aquellas que involucran mujeres desnudas, o cocinándome un Paty con puré. Pero hace unos días, escuché algo que hizo fuerte eco en mi. Me dieron ganas de involucrarme para desenmascarar esta patraña que avanza a pasos agigantados sobre la civilización occidental (Inicialmente propuse solucionarlo a patadas en los dientes, pero mi abogado lo desaconsejó).

Antes que nada: Que es una feminista?
Debo reconocer que me ha llevado un buen tiempo desentrañar del todo la fórmula de composición de la feminista. En parte porque la feminista parece, a simple vista, una mujer normal. Y en otra parte, porque tengo un grupo de Whatsapp buenísimo al que mandan a diario tremendas fotos de minas en pelotas, y me cuesta bastante concentrarme en otra cosa.

La cuestión es así:

Todo empieza con una chica, como las hay muchas, que fue mantenida por papi mas tiempo del recomendado. La señorita en cuestión, crece pensando que el universo le debe algo por el anecdótico y peculiar hecho de existir, y transforma cualquier cotidianeidad en un auténtico drama existencial. No se te ocurra cocinar frito porque les deja olor en la ropa. Ni pienses en darle like a la foto de ninguna conocida en Facebook. Ni sueñes con acabarle en las tetas, y mucho menos probar si -lanzado con la suficiente fuerza- el forro usado se pega contra la pared. Ponen el grito en el cielo por cualquier cosa. Por supuesto, no les dura un novio mas de 6 meses, porque si bien siempre hay algun macaco dispuesto a copularla, tarde o temprano termina encontrando una que le rompe menos las pelotas, y que encima entrega mas fácil el rosquete. 
Que sucede? Al cabo de 2 o 3 novios y varias vocaciones frustradas (fotografía, diseño de interiores, desayunos artesanales) la boluda en cuestión, decide ir al psicólogo para que le explique que mierda es lo que pasa. Esto no sería un problema si las mujeres en cuestión acudiesen a un buen profesional, de esos que peinan canas, y poseen una extensa formación en su carrera y en su vida. Pero no. Al igual que la inmensa mayoría de las mujeres, la futura feminista optará por el mejor analista que $100 pueden costear: Una improvisada de 28 años, fóbica de los hombres, que hasta hace no mas de dos años estaba subrayando apuntes con un resaltador naranja en Mac Donalds. Es decir, una amiga remunerada. Un lazarillo miopeUn mono con metralleta. 
Por supuesto, no pasa mucho tiempo hasta que, en un acto de negación, se convence de que ella no es el problema, y comienza a enarbolar la bandera de la igualdad y la emancipación del yugo patriarcal, tan solo para disfrazar tras ella su odio patológico hacia los hombres.

Por supuesto, a la inmensa mayoría de los hombres esto nos chupa bien el combo de los huevos, porque sabemos que el feminismo dura hasta el momento de sacar la billetera y pagar la cena, el telo o la pastilla del día después.

Y porque nos interesan las feministas entonces? Porque nos están usurpando tierras santas. Hace unos días escuché a una feminista declarada decir: "Si un hombre se acuesta con muchas mujeres, es un ganador, pero si una mujer se acuesta con muchos hombre, es una puta". Al principio pensé que estaba haciendo referencia a una obviedad, pero como justo se me colgó el video accidentes rusos que estaba viendo en Youtube, alcancé a prestarle un poco mas de atención. Y resulta ser que no, no estaba comentando una obviedad. Se estaba rasgando las vestiduras, despotricando contra el machismo argentino. Y lo que es peor, se lo estaba comentando a dos pelotudos sin diluir que, convencidísimos, le daban la razón. Una vergüenza atroz. Una blasfemia.
Y es frente a semejante atropello a la tradición adonde me veo obligado a intervenir. Seamos claros. A mi no me molesta que la mujer vote, que conduzca, o que trabaje, e incluso me parece relativamente tolerable que cobren un sueldo por ello. Pero que plagien méritos masculinos? No. Lo único que nos faltaba. Una injusticia. Y yo no tolero las injusticias. 

A ver si me explico mejor: Todos conocemos putas. Y no me refiero a prostitutas, no. Hablo de putas del verbo tanga floja. Muchachas que toman mate haciendo ojitos, y se arrodillan hasta para comer un pancho con mostaza. Señoritas a quienes no hay que abonarles por su actividad mucho mas que algunos tragos. En lo personal, conozco muy pocas putas bonitas, unas cuantas regulares, y una tonelada de feas. Conozco una que es, de cara, el burrito Ortega mamado, y otra que es bizca pero con dos tetas para compartir en familia. También conozco varias putas misteriosas, de esas que publican en Facebook frases al estilo: "Muñeca de muchos, juguete de nadie" o con menor manejo de la sutileza: "Trola, pero no tuya", en tono de diva Intercontinental de la poronga. Y también conozco putas que no solo son feas, sino que también se tomaron el atrevimiento de ser gordas. De hecho, esta última combinación es un denominador tan común que podríamos referirnos a cualquiera ellas como "La clásica gorda puta". Y permítanme ser mas gráfico. Estamos hablando de gordas que con solo mirar a través de la calza, sabemos que son auténticos galpones de celulitis. 
Todas, en cualquiera de sus variantes, son exitosas en su labor. Todas cogen.

¿Porqué? 

Porque puta puede ser cualquiera. El único requisito es haber nacido mujer.

En cambio para ser mujeriego, la historia es completamente distinta. Los hombres debemos desarrollar, durante años, aptitudes como la simpatía, el carisma, la gracia, y la cintura para manejar varias historias al mismo tiempo. Tenemos que tener un buen trabajo que nos permita no solo tener un auto decente, sino también dinero para pagar las cenas, cines y telos. También es excluyente haber adquirido habilitades amatorias avanzadas. Y además, como si todo esto fuera poco, no se le permite al mujeriego ser FEO. 
Ahora bien, cuantos gordos mujeriegos conocen ustedes? Cuantos pobres? Cuantos feos? Ajá! Vieron? No resiste ningún análisis.

No es objetivo de estas lineas disparar contra las putas, a quienes respeto profundamente por el servicio que brindan a todo aquel que, borracho y semi ciego a las 4 a.m. opta por llevarse una a la casa. 
Pero detengamos este atropello. No le faltemos el respeto al arduo trabajo del gatero.
Si la palabra "Puta" arrastra un tono despectivo, es porque no requiere absolutamente más habilidad que saber abrir las piernas. De la misma forma en que los taxistas no se ofenden al no ganar lo mismo que los corredores de Formula 1, las putas no deberían ofenderse porque no tienen el mismo reconocimiento social que los mujeriegos. 



"Un hombre que se acuesta con muchas mujeres es un ganador, pero una mujer que se acuesta con muchos tipos, es una puta". 

Y si. Si tenés una llave que abre todas las cerraduras, es una llave maestra. Pero si tenés una cerradura que se abre con todas las llaves, es una cerradura de mierda.